Por que toda despedida se merece una buena entrada.
Por que todo en la vida comienza con un ¡hola! y termina con un ¡adios!.
Cuando sus brazos se entrelazaban sobre mi cuerpo en un abrazo sentia que jamas nos ibamos a separar y deseaba que ese momento no acabara, pero acabo con un tierno beso en mi mejilla, senti como me sonrojaba pero a la vez me embriago la pena al saber que jamas volvería a abrazarle por que su destino estaba lejos del mio por mucho que intentabamos unirlos. Lo vi saltar la valla que nos separaba y mi corazón se encogio al saber que ya jamas nos volveríamos a ver, y me abarco el miedo de pensar en que el olvido se apoderara de mis recuerdos y que todo se desvaneciera de mi mente, por que todo tenía un sabor a despedida...
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