La palabra libertad cuantos matices contiene.
Nunca valoramos el ser libres, porque ser libre no es no tener pareja o no depender de nadie, ser libre es poder caminar descalza por la orilla de la playa sintiendo cada golpe de las olas en tus pies y ese dolor agradable de las piedras clavándose en tus plantas pero una sensación de libertad porque si algo tiene el mar es eso, SENSACIÓN DE LIBERTAD.
Cuando era niña adoraba los veranos porque era cuando más libre me sentía, no era esclava de un reloj, de una rutina, nadie planificaba mi día, y podía volver todos los días al mar. Era feliz, jugaba y mi única preocupación era pasarlo bien.
Cuando me hice mayor el mar paso a ser mi refugio, siempre que me encontraba o encuentro triste me encanta ir a la orilla, sentarme y ver las olas mientras me ahogo en mis pensamientos. El tacto de la arena al deshacerse por mis dedos, el agua salada rozando mis dedos, esa sensación es indescriptible y hace que todo lo que me pesa sea arrastrado por esas olas y acabe en el fondo del mar. Es mi terapia, creo que es al único lugar al que no me importa ir sola.
Hoy me siento como un pájaro al que han privado de volar. Me encuentro entre cuatro paredes como ellos en su jaula.
Nunca pensé que las cosas tan mínimas iban a ser las que más echaría de menos.
Los rayos de sol bronceando mi piel mientras leo un buen libro a la orilla del mar.
El olor a mar.
Caminar por el paseo marítimo mientras como un helado de mi sabor favorito.
Ir en moto con el calorcito del verano mientras el viento revuelve mi pelo.
Las noches en las terrazas de los bares con mis personas favoritas en el mundo.
Contemplar el atardecer tumbada en la arena de la playa.
Los te quieros ahogados con un beso.
Los abrazos.
Si alguien me preguntara que significa la libertad diría que VIDA.
El mayor castigo a las personas es no ser ni sentirnos libres.